jueves, 7 de abril de 2011


Albores índigo, de un estío largo y somnoliento...arrullo lábil y paradójicamente efervescente, connotan aires nuevos, mañanas presentes y futuros pasados. Óleo prosaico y bizantino que adorna pesares y andares de un sinfín de pocos que son alguien... esperando el alba.

jueves, 17 de marzo de 2011

Oblíguenme

¡Oblíguenme, vamos! Oblíguenme a mirarlos a los ojos. ¿Qué tienen de nuevo para decir?¿Qué hay de interesante en sus palabras?¿Qué mágica o fraudulenta historia asomará entre sus dientes?¿Qué radiante o banal motivo escupirán a mis oídos?
¡Pero no! ¿Pero qué es esto? Ya vuelvo a desviar la mirada. ¡Me aburren! Que insípido discurso, que charlatanería absurda. Que ustedes, que yo, que el día, que el mundo, que el gobierno, que la moda, que la comida, que la farándula... ¡Tedio! ¿Qué dice ahora? Por supuesto que soy mordaz ¿y con eso qué?¿Acaso ofendo a alguien?¿Acaso burlo alguna estricta regla moral?¿Cómo? No, claro que no. Antes solía ser menos “desfachatado”, como usted dice, pero la vida me demostró que la sinceridad, aunque agria a veces, produce efectos maravillosos en la gente. Mire si no. Ja, ja. No se sulfure, en definitiva lo ha logrado. ¿Qué cosa? Captar mi atención, ¿no ve como mis ojos la persiguen con voracidad? No se confunda, persiguen esa sensación que le nace y, usted también me mira con voracidad, pero de otra forma. ¡Me quiere comer vivo! Ja, ja. ¡Patrañas! Estoy en todos mis cabales, nunca estuve mas sobrio y más cuerdo que en este momento. No juzgue tanto y tan pronto... además ya empieza a aburrirme usted también. ¿Y todos ustedes qué?¿Se han quedado mudos de golpe? Me sorprende, mentes brillantes, académicos, oradores ilustres... y también las sabandijas que tienen la lengua floja para criticar... ¡Cobardes! A ver, señores, oblíguenme a mirarlos. ¿Qué? Sí, usted, el mojigato cara de chihuahua. Ja, ja. Bueno, sí sí, lo confieso, he sido cruel y drásticamente peyorativo. Pero dígame ¡hable fuerte hombre! que no oigo su ladrido. Ja, ja. Lo sé, lo sé, me disculpo esta vez. ¿Pero qué digo?¿Disculparme por mostrarles mi verdad? Es ilógico. Resulta que no les gusta como es la realidad pero castigan al que se las describe, como si éste fuera el culpable (sólo por decir qué es lo que ve) de lo ruin y patética que es ésta la realidad. ¡Hay Dios! Que argumentos falaces. No me vengan... ¿Cómo?¿Falta de respeto? Pero si ustedes son los que no respetan mi forma de expresarme, no respetan mi honestidad. ¿O acaso creen que yo los atacaría con sangrienta violencia (como la que emana de sus facciones de odio) si ustedes me dijeran con límpida crudeza que tengo barba de reo, ojos de aceituna, sonrisa demoníaca y carácter de psicótico? Por el contrario, lo admito y los aplaudo por su valor. Además, hace unos minutos, fueron precisamente ustedes los que apelaron a la sinceridad para decirme que era mordaz, desfachatado, ebrio y loco, entre otras sutiles etiquetas. ¡Vaya que sutiles! Si en verdad son un rebaño de hipócritas dirigidos por la cobardía ¡Sí! esa prisión latente que no les permite decir al mundo las cosas como son, impulsados por el mito de la diplomacia que enmascara, tiñe y troca la realidad. Me miran como si fuera un hereje y mis palabras blasfemia de sus ideales y convicciones ilusas. ¡Pobres diablos! Además, nadie los obliga a escucharme y, sin embargo, están como pegados al suelo, no se retirar ni piensan retirarse. Pero ¿Qué ganan con eso?¿Acaso son todos masoquistas, mártires del conservadurismo?¿Acaso disfrutan de que los agravie con mi extremista y avasallante forma de ser? Pero qué preguntas obvias ¡Qué obviedad! No sólo me aburren, ¡Me dan sueño y asco! Ya quisiera tener un digno oponente discursivo, alguien que logre tentarme con su avinagrada charla, alguien que me impregne ansiedad, alguien que me obligue a mirarlo a los ojos. ¿Pero qué oigo? Rumores, murmullo, cotilleo infernal. Una orquesta de chismosos inquietos e inquietantes. ¡Usted, señor de los bigotes prominentes! Tiene pinta de intelectual ¿Es doctor?¿Y desempleado?¿Qué pasó? Ahá... ¿y usted no les dijo a esas señoras en sus plásticas y feas caras que el botox podría tener efectos secundarios? Ja, ja. ¡No me diga! Técnicamente improbable, estadísticamente inusual, resultados inciertos, política de la clínica... Mm... todos pseudónimos de la cobardía ¡Eufemismos! Doctorcito... doctor gallina, le faltan agallas ¡Gónadas le faltan! Pf, vergüenza ajena me da... y yo que lo calificaba de intelectualoide. No es falsa la premisa de que las apariencias engañan. ¿Que me calle? Usted me da gracia señora, me va a dejar ciego con ese pintalabios tan chillón. Ja, ja. Y por cierto, qué ridículas se ven las mujeres con ese traje de dama coqueta. Con tanta pintura parecen un cuadro de Kandinsky. Por qué mejor no se andan al natural, así como Dios las hizo y el tiempo las modeló, auténticamente bellas o simplemente repugnantes. Ja, ja. ¡Que farsa! Ahí lo tienen, la belleza es también un arte del engaño... todo es engañoso, todo es tan ficticio ahora: dientes de porcelana, lentes de contacto, uñas esculpidas, extensiones para el cabello, tetas de plástico, cremas anti-age, “hombres” afeminados. ¡Que sarta de porquerías!¡Que polución mental! Ya nadie ríe, tampoco balbucean insultos o críticas. Los dejé sin habla, pero por otro lado, no tendrían nada que decir si no lo tuvieron hasta ahora. Todos y cada uno, lánguidos al punto de lo humillante. ¡Nadie ha podido! ¡Nadie ha sabido cómo! Nadie ha logrado obligarme a mirarlo a los ojos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Nέ₥єsıs

Ingrid, alma madre
entrégate a las olas
no ocultes en el velo las lágrimas
que tenues migran a tu boca
si las armas y el atropello
te arrebataron la herencia
y eres presa del cólera y la impotencia
subyace en tu espíritu
la oscuridad de némesis


Ingrid, piel de ébano
entrégate a las llamas
no escondas en tu abaya el dolor
que es estigma de tus raíces
si la guerra y la barbarie
depredaron tu linaje
y tu martirio huele a cenizas
subyace en tu espíritu
la oscuridad del talión.

martes, 1 de febrero de 2011

Strudel de Rock & Roll


En este recuerdo participa la neurósis
por un público iluminado de flashes y parpadeos múltiples
Aplausos, algarabía, hurras, "rock and roll"
El escenario parece una burbuja altísima
tan lejos de la bruma excitada y palpitante
"no se van..", "una más", "ohhhh!!"
por momentos saltándo de a bloques, con grito generalizado
movimiento de manos y cabellos en remolino
estribillo, explosión eufórica de la masa arrebatada
todos repiten cual eco reberverante esas simples palabras
"corriendo las calles rotas..."
me paseo por el escenario, esquivando cables y bafles
observando la multitud enajenada y el cielo pixelado
doy tumbos alegres y llego al borde
"extenso el desierto y secos los lagos"
giro de imprevisto con el suelo vibrando bajo mis pies
doble pedal versus mi corazón que acelera ingobernable
los fanáticos vomitando entusiasmo y melodías
me dejo caer a decenas de manos sudadas y temblorosas
transíto en un mar de entidades volcánicas (me aturden)
mi cuerpo laxo, se bambolea sostenido por columnas óseas
imagino estar en aguas cálidas bañado por los rayos del sol
simplemente flotando a la deriva
regreso como inconsciente a mis pies, al micrófono
sólo de guitarra
re sol si bemol ...
un relámpago enciende la noche, y anuncia lo inminente
filas de sujetos enrojecidos, sedientos y agitados
gimen, jadean la letra como en su último estertor
me tiro el pelo empapado hacia atrás y respiro hondo
"corriendo las calles rotas..."
minutos sublimes que pregonan el final del espectáculo
mi voz flaquea, "...secos los lagos" y seca mi garganta
me agacho de súbito y tomo un trago de agua
lo pienso y el resto me lo echo encima
y mientras me sacudo como un perro, la masa efervescente aúlla "ehhhhhh!"
me abrazo al bajista y sonrío como por encargo
fotos
se mezclan las luces de los reflectores con las de los celulares
y se enreda el cielo con el gentío
los sonidos se distorsionan
como una orquesta mal ensamblada
silencio
me desvanezco entre el tumulto
la lluvia me azota con sus gélidas y pesadas gotas
mi cuerpo se estremece bruscamente
el viento me acerca un olor inconfundible
quizás sólo es un rastro de sinestecia
y lo que en realidad estoy sintiendo es el frío de la neurósis
conmoción. paramédicos
audiencia atónita
"abran paso" "aire! aire!"
me remolcan a un improvisado colchón de trapos
máscarilla de oxígeno, inyección, lucidez
incertidumbre
la gente se mira, murmura, refunfuña
el reloj se precipita asediando los ánimos confusos
la magia del rock me envenena la sangre
"me siento bien"..."mañana no se cancela"

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Abogando un absurdo

Treinta o cuarenta
Los conté un par de veces
Sí, aunque probablemente, y sin temor a equivocarme,
hubo algunos que no llegué a percibir, y con razón...
No cuenta como deporte, claro está, aunque no es mala idea
pero sí es una actividad lúdica muy interesante.
Los excéntricos me mirarán de reojo, atónitos, así con la mandíbula medio tiesa
Y los locos, que ni qué, ahora tendrán parámetros para figurarse cuerdos
Al menos, en teoría, no es síntoma de ninguna patología
Podrían asemejarlo a un trastorno obsesivo compulsivo
pero yo creo que es más bien un desafío matemático
También, y por qué no, un tour indagatorio íntimo,
una forma de conocerse más a uno mismo
Porque, si es importante examinar nuestra salud dental y tersura cutánea,
incrementar la solidez capilar y verificar el funcionamiento del tracto gastrointestinal
tanto y cuanto más relevante, podría tornarse, el recuento satisfactorio
de vuestras marcas, tan personales y diferenciadas como las huellas digitales
Y ya no me miréis así, como si fuese un orador desconcertado
en poco tiempo notarán que es algo tan natural como estrujar el acné o cortarse las uñas
No son ideas salvajes, por favor, es instinto de conservación
No como planteaban los evolucionistas, más bien conservación estética
Y, quiérase o no, admítase o no,
es como energía para el metabolismo
Y ya no me desviaré de mi tema central, que os convoca
aunque tampoco me extenderé demasiado
no por mucho hablar uno se hace entender mejor
Empecé hace unos años, cuando noté que aparecían como de la nada, cada semana
no tan regular y constante, pero como un hecho claramente ostensible
Verán, noté que cada individuo es dispar al respecto
en cantidad y disposición, y entonces me propuse investigar
Obviamente comencé por mi misma, dadas las comodidades que ello representa
Debí, con suma paciencia, repetir la operación,
cuantificando los cambios que advertía con el trascurso de los días
Mi proyecto se volvió incitante y se desplegó a mis vínculos más cercanos
Admito que es engorroso cruzar ese límite e intentarlo con sujetos poco familiares
así que me remito a las experiencias subjetivas que he llevado a cabo
Nada más, ni nada menos, que un detallado cómputo de lunares
Y aquí es dónde haberos de reír, lo sé
pero, hecha salvedad de sus argumentos racionalistas,
no podéis deliberar juicio crítico válido que infame tal cometido
que si bien es vulnerable de injuria, también es presuntuoso de innovación
Pues, al final, daréis crédito de mis palabras
No seáis herméticos a las ideas exóticas, no es una chifladura Enhorabuena, habéis comprendido los pormenores que redundan en esta glosa.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Vądε гetяo aŁ dєvεиĭr

Un tsunami de locura que arrebata en pos de sí, los pedazos de cordura que domaban el absurdo en el hombre, convirtiéndolo en un trasto irracional, análogo de albedrío a precio de vulnerabilidad.





Promesas que eran todo... y una bomba cae... mientras el recuerdo ferviente de Isabel en el crepúsculo del 8 de marzo se instalaba en mi mente, danzaba en mi memoria como el cabello de esa dulce dama al son del viento estival. No quería escuchar, ni ver nada, sólo pensar... estrepitosamente... en su voz floreciendo de mis oídos, que aún la retenían, mientras se dejaba admirar por mi embelesada entidad. Los que otrora fueron mis peores miedos, se convirtieron en mi realidad; y aterrado del espacio exterior, el ser interior se refugia en mi tembloroso cuerpo... como una crónica devastadora, el aniquilamiento es inminente... que emana la fétida debilidad que me caracteriza, mientras es neutralizada por el perfume eximio de su cálida piel, su cuello, sus manos, oh, sus manos tersas que se aferraban a mi cintura con ímpetu mientras, congelándose o desmantelándose, la periferia nos cercaba y se vencía como una frecuencia de onda... vestigios anegados de vida agónica y bloques de concreto... cuando sus ojos arredrados coincidieron con los míos, que enmascaraban su pavor con frágil denuedo, urdimos segundos colosales de paz en quiebre constante, retumbando bajo nuestros pies la tierra fracturada, mutilada, enlutada... gemidos, sirenas, luces, llamas, agua, niebla, gritos, ruido, sangre, polvo, calor... Amaba sus muecas hilarantes, su extravagante sentido del humor, confieso también, que compartía su asco hacia el arte cubista y la música de los tugurios; me llenaba de orgullo caminar o correr arrastrado de su mano; me henchía de placer conversar o callar, reír o criticar al mundo, a su lado.
A veces solíamos sentarnos en un banco de plaza por horas, quizás sin decir una sola palabra, sólo para sentir como todo alrededor fluctúa, se mueve, transita, mientras uno permanece inalterable, hermético de todo ello y del tiempo motriz.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Hambre

Chamaco golondrina

deja de llorar

Han pasado los años y las estaciones

Entre augurios y presagios

y la oscuridad

Muchacho de las bajas

y las altas horas

Se escucha en el oleaje de las vías

tu grito sentenciado

Chamaco golondrina

se huele en las calles tu hambre

El polvo y la miseria

te han robado tu esencia

frágiles tus manos

entre esclavo y soldado

se extinguió tu fé

Muchacho solitario

vives del recuerdo y la limosna.